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03.02. EL CASINO DE PRIEGO Y OTRAS SOCIEDADES RECREATIVAS. (1848-1998). (Tomo I)

 




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desde el 1 de mayo 2007
Poemas a Priego - Poesía

LA FERIA DESDE MI REJA (y otros poemas)

María Jesús Sánchez, "María del Adarve", nos muestra la fluidez y abundancia de sus poemas.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ

        (María del Adarve)



 

        LA FERIA DESDE MI REJA

 

"Para Agustín Serrano, en agradecimiento al magnifico reportaje fotográfico publi­cado en Adarve" Una "ausente".

 

La iglesia,... los Adarves,.., las callejas,?

el cielo azul, la Fuente y las campanas.

La Feria, loca niña, y las gitanas

vestidas de luceros, en las rejas...

 

El  carrusel, el baile, las parejas?

el desfile a la grupa, de serranas,

mil sueños florecidos y galanas

mantillas. ¡Clavelitos, garbo y tejas,! ...

 

Sol y sombra, rejones y alamares,

bata de cola, flecos y abanico

fandangos,... pasodobles, ... soleares,?

 

Los hermanos Peralta ante el hocico

de las fieras. Sus jacas singulares...

¡La emoción y el triunfo del  mocico![1]

 

 

              MI CIUDAD BLANCA

 

Blanca, que blanca te quiero

rosa, plazuela y Tiñosa.

 

Blanca, que blanca te sueño

calleja alada y angosta.

 

Blanca, que blanca te anhelo

fuente de plata y de roca.

 

Blanca del pie hasta el alero

casita, corno una novia.

 

Blanca de cal y de luna.

Blanca y azul como el cielo.

Blanca en mi villa moruna.

Blanca al alba del lucero.

 

Blanca que te quiero blanca

magnolia y nardo hechicero.

Blanca como una niña ingenua

dulce como el caramelo.

 

Blanca de estrella radiante.

Blanca de diamante bello.

Blanca de lirios y azahares.

Blanca de flores de almendro.

 

Blanca, blanca, de rocío
por la escarcha de mil versos.

 

Blanca como las palomas
q
ue revuelan por tus huertos.

 

Blanca, limpia, inmaculada,

como el ángel de mis sueños.

 

¡Blanca como el alma pura

y la calle en que me pierdo![2]

 

 

                 OTOÑO

 

Una gama infinita de radiantes colores

envuelve los vergeles de mis campos azules,

y Febo, soñoliento, se arrebuja en los tules

de una tarde preñada de frutos y flores.

 

Los céfiros templados cimbrean en su lira

un cúmulo de aromas y pregones alados;

en el  barrio, algazara de niños despeinados

que riñen como gallos, encendidos de ira.

 

La recua de Apolonio repicando en la calle,

la casa silenciosa murmurando en la reja,

en el quicio la moza de la canción añeja...

¡la niña de la rosa de pasión en el talle!

 

Las nenas de los lazos que juegan a la vieja

las viejas enlutadas que van a la novena,

arrebol en el cielo que los prados serena,

y el cansino hortelano que en la burra se aleja?

 

En el monte, romero, toronjil y tomillo,

madreselva en el patio, jazminero y albahaca;

en el portal la fruta, en la sala la hamaca...

y en el álamo viejo del Paseo, el cuquillo.

 

La ciudad de las torres, las campanas de plata,

la Fuente cantaora, los paisajes galanos...

es óptima colmena de frutales y granos,

rumorosa huerta de célica sotana.

 

No hay campos más inmensos, más áureos ni bravíos,

que los que ríen y cantan al pie de mi atalaya.

¡Oh valles infinitos arroyuelos y ríos,

libro abierto de un Leonardo, a un Juan Ramón, a un Falla!

 

Allí todo es misterio, lirismo, arrobamiento,

aroma, colorido, reverberar y trinos,

¡allí se eleva el alma a los cielos divinos

y la lira de Apolo juega en alas del viento!

 

!Oh Priego!: Luminosa sultana de colores,

aurora de Minerva; de Euterpe, ala y rosa

cantera de poetas, manantial de pintores

flor de la sinfonía, de Orfeo mariposa.

 

Eres prado celeste y yunque de luceros,

alba carroza de hadas, plenilunio en la noche,

un pecho desbordante de fuentes y veneros,

de mágicas estrellas, el más preciado broche.

 

Voy perdida en tu Villa, laberinto de alas,

recorriendo las huellas de mis plantas pequeñas,

en pos de los geranios, las rosas y las calas

del brujo patio niño con que mi alma sueña.

 

A beber en la Fuente de Belén, donde apagan

los recios campesinos el  fuego de sus soles,

a jugar a las chinas, a comer tornasoles,

y a bailar en el corro do las niñas cantaban...

 

Ya bajo por la pescadería

que va a la encrucijada de mi blanca calleja.

La tromba de recuerdos de mi alma escalofría

y un gusto agridulce en mis mejillas deja.

 

... En la Cuesta, la herrería, el horno, el matadero,?

la Junta de regantes, y la fuente sonora,

San Roque el zapatero, "la empresa transportadora"

del "Basto", el albañil, el ciego, el carpintero...

 

La taberna de Higueras, la vieja carbonería,

¡y la Carrocería de "Vedrines", la fragua...

el "Huerto del Rondel", flores, ranas y agua,

"el Centurión romano" y la Pajarería!...

 

La industria de tejidos, la industria de sombreros,

la sastrería, el taller, la fábrica de harina,

¡la Ermita de Belén, la torre cantarina,

mi pregonera esquina y los cuatro muleros...!

 

La "Huerta del Palacio","El Recreo de Castilla",

"El Molino de Arroyo" y "la Puente Llovía"

¡el rubí y el topacio de mi alma chiquilla!...

Molinos, San Luis, Belén... ¡¡Melancolía!!...[3]

 

 

              SEVILLANAS

 

                       I

Amarrado a la columna

Priego tiene un Nazareno?

 

Priego tiene un Nazareno

que roba los corazones

y hace temblar a las piedras,

y hace temblar a las piedras,

cuando va entre los sayones...

 

Priego tiene un Nazareno

que cuando sube al Calvario

abre las presas del alma,

abre las presas del alma,

por donde desborda el llanto?

 

Jesús no nos abandones,

cobíjanos en tu manto

que los jóvenes de Priego,

que los jóvenes de Priego,

sigan siendo lirios blancos.

 

           II

Priego es una niña guapa

aireando la Mantilla...

 

Aireando la mantilla

en el balcón hechicero,

con bata de cola verde,

con bata de cola verde,

y hermoso collar lucero?

 

Se adorna con el prendo

de estrellitas, sol y luna, ´

mi niña es como ninguna,

mi niña es como ninguna,

para robar el sentío?

 

Con diálogo de flores,

trinos de mil avecillas

y repique de campanas,

y repique de campanas,

se pasea por la villa.

 

           III

No sé lo que tiene Priego

que lloro y río a la vez...

que lloro y río a la vez,

cuando el Puente de San Juan,

cuando el Puente de San Juan,

cuando el Puente de San Juan,

me dice ¡viva y olé!...

 

Me dice: ¡viva y olé!

las mujeres de mi pueblo,

las mujeres de mi pueblo,

las mujeres de mi pueblo,

de mi pueblo cordobés.

 

De mi pueblo cordobés,

el de los guertos en flor

los olivares de plata,

los olivares de plata,

las fuentes y el mirador.

 

                IV

Cuando a la guitarra vuelan,

vuelan dos palomas tiernas...

 

Vuelan dos palomas tiernas,

que bailan por sevillanas,

que bailan por sevillanas,

que bailan por sevillanas,

y son tus manos pequeñas?

 

No me digas ángel mío

que no toca tu guitarra,

si ríe como una niña,

si ríe como una niña

revoltosa esta mañana...

 

Vaya para ti mi canto,

ROBERTO, por sevillanas,

¡y que vivan las serranas,

los parajes de mi campo,

el postín y la elegancia!

 

          I

Arroyito salado

lágrima viva...

 

grima viva

de los hijos

de Priego

lagrima viva

de los hijos

de Priego

que no te olvidan...

 

Aunque lejanos

estemos de tu vera,

aunque lejanos,

estemos de tu vera,

¡cuánto te amamos!

 

       II

Cataratas de rosas,

Priego del agua?

 

Priego del agua

maravilla

celeste

Priego del agua

maravilla

celeste

fuente del alma?

 

Fuente del alma

donde beben las musas

fuente del alma

donde beben las musas

por la mañana.

 

             III

!Ay!,  tierra  de  mi  alma

qué guapa eres...

 

Qué guapa  eres

con tu puente

y tu Adarve,

qué guapa eres

con tu Fuente y tu Adarve,

y tus vergeles?

 

Muy bien pareces

la corona de nácar

muy bien pareces

la corona de nácar

de tus prieguenses.

 

            IV

Tus ojos hechiceros

!Ay!, soberana?

 

¡Ay!, soberana

han prendido

mi alma.

¡Ay!, soberana

han prendido

mi alma.

¡Ay!, soberana

han prendido

mi alma

en su atalaya...

 

Donde la aurora

a la clara del día;

donde la aurora

la clara del día

!Ay!, me enamora[4].

 

 

    LA VOZ DEL ARPA

 

Priego: transparencia y sol.

Priego: aljibe de cristal.

¡Priego mordaza de cal

y llanto de surtidor...!

 

... Ni el dinero, ni el amor,

ni el lumen, ni la beldad,

ni la gracia ni el dolor,

quedan eh la oscuridad

porque los revela Dios ...

 

¡... Qué no apagará la cal

el latir de un corazón

todo lira, luz canción

y mensaje universal... !

 

¡... Llegó la hora de dar

lo suyo al César y a Dios?!

¡¡Sea  más fuerte nuestro amor

que el silencio sepulcral!!

 

¡ ...Que no cesa de llorar

el bordón del surtidor...!

 

¡Oh, quién pudiera volar

a la lira del Señor;

y bordar arcos de honor

con rosas, mirtos y azahar

en la tribuna eternal

de nuestro insigne orador!

 

¡Hemos de descordonar

las fibras del corazón

y romper con la canción

la presa del manantial

azul, sonrisa y cristal

donde se filtra la luz...!

 

¡Qué nos devuelva la mar

el  gran  bajel  de armonía

que loca llevóse un día

sobre sus crestas de sal

y se desborde el champán

de aquel pecho efervescente

en la copa floreciente

de nuestra blanca ciudad!

 

...Y se eleve un pedestal

al hombre grandilocuente

que germinará en su vientre,

enhiesto lirio inmortal[5].

 

 

      PREGÓN

 

A Manolo Escamilla

 

?Para Andalucía, la primera de sus riquezas son sus hijos?. N. Salas.

 

Plegarias, emoción, calor y frío.

Estandartes, silencio, penitentes.

El pueblo, sus costumbres y sus gentes

y un hombre que nos canta su latido.

Preludio. Expectación, murmullo, ansia,

pupilas, tos, vehemencia, nerviosismo.

Mil redes en el río del lirismo

y el gran loto flotando sobre el agua.

El pecho va a cantar. Silencio, calma.

Calurosa ovación. ¡Bienvenido!

Se humedecen las alas de un suspiro,

y fresca la garganta, canta y canta

en el hombre su tiple voz de niño.

De la historia renacen los cimientos.

Brota el pueblo feliz, blanco de armiño,

y asoma al largo tajo sonriente,

como un trozo de Cielo desprendido.

Acá, su torrecilla, allá, el sendero.

La ermita, los frailes, el convento,

la mezquita, la abadía, el regio templo,

y Priego, ¡Priego al fin! ¡Mi pebetero!,

tornando en dulce voz de pregonero,

jugando a renacer como el almendro.

 

Acaricia la rosa del pasado,

se baña en el mar de los recuerdos,

o se peina en la luna de los años,

inundando de aromas y cantares

los pechos, las callejas y los campos,

apurando su cáliz de poseía

al calor de unos versos marianos.

 

¡Oh Poesía!... Belleza seductora,

voz del alma, luz del sentimiento,

florecilla de amor, nítida aurora,

alas del corazón y del pensamiento.

¿Por qué vuela, revuela y rasga el tiempo

en pedazos la rosa mañanera

de estos dulces vergeles que atemperan

el espíritu? ¡Oh, salmo!...

¡Oh, flor! ... !Oh, firmamento! ...,

fertilizad los campos

del entendimiento

y abrigad la esperanza de estos granos

sembrados con esmero y con amor...

¡¡¡Qué no caigan en vano!!! Señor[6].

 

 

SALIDA DE JESÚS

 

 

Triunfante va el Nazareno

entre vivas y emociones,

inflamando corazones

con hondo mirar sereno.

 

La tambora de Pestíñez

hiende el Céfiro agareno,

y como aquel Viernes Santo?

¡van las mujeres de Priego,

con cruces sobre la espalda

y las plantas por el suelo!

 

Una voz estremecida

por quicios de negro velo

tiembla en el aura andaluza

rota de amor y de duelo.

 

¡¡Viva, Padre mío, viva!!...

¡¡Padre Jesús Nazareno,

dale un abrazo a mi hijo

que está contigo en el cielo!!

 

Y la melena sedosa

con rubíes, de azul y negro,

rítmica, flota y ondea

su dolor gonfaloniero.

 

Se atenazan las gargantas

reviviendo los recuerdos.

Tiemblan y lloran los hombres,

¡¡los hombres, hombres, del pueblo!!

 

Los niños, cual serafines

marchosos, van sobre el cuello

de sus padres, con hornazos,

en alas del Nazareno.

 

Trochando por las callejas

alivian paso los viejos. ...

Ya va por el Paseíllo

lo más Lindo, lo más Bueno...

la tristeza y la alegría

por donde respira Priego!

 

Los belicosos tambores

nos retumban en el pecho,

y las cornetas romanas

cortan el manto del viento.

 

Irrumpe el dolor. ¡Se quiebra

el llanto y el sentimiento

en ayes de cante grande

que son nítido pañuelo

para enjugar el salitre

del que va por el sendero!

 

Se aprensan los corazones

de los mocitos camperos,

de los soldados que vuelven,

¡de los que ayer se nos fueron

emigrantes a otra tierra

en busca del pan moreno!

 

¡El pan que nos va matando

por la distancia y el tiempo,

amasado con sudores,

con lágrimas..., con anhelos

de pisar la tierra madre

que tira de nuestro cuerpo,

como la raíz inmensa

que al trasplante no se ha hecho.

 

¡Un trono de hombres en flor

le van a Jesús meciendo!

 

...¡¡Qué no mus farte el trabajo,

Padre Jesús Nazareno!!,

oi decir en el Palenque,

a un varón curtido y recio,

mientras alzaba la mano

mostrando su pecho abierto,

al redoblar los tambores,

que marcan paso ligero.

 

El aire de primavera,

suave brisa del huerto,

acaricia las mejillas

con el hálito de un beso.

 

Las cruces son llevaderas...

¡Hacia el Calvario, no hay peso!...

un haz de cristos humanos

van tras Jesús, en silencio...

sedientos de amor y hambrientos

de comprensión y de empleo...

 

Priego, es una sola alma,

un gran corazón, un cuerpo

estremecido que llora,

vitorea y canta a un tiempo.

Frente a él, la nívea Ermita,

las cruces, el Nazareno,

los apretones de manos,

escuadrón y campanero.

 

Mil angelitos azules

con los bracitos abiertos

en marea de hornazos

Y... ¡La bendición al pueblo!

 

¡Un zollipo que se ahoga,

cien mil vivas en el viento,

y... Jesús en el Calvario

soberano y fiel Maestro,

con cinco rosas abiertas

en el árbol del Madero.

 

¡¡Priego,...Madrid, ... Barcelona?

Vasconia y el mundo entero,

fundir nuestros corazones

en un abrazo fraterno,

hasta que Dios nos separe

para unirnos en el Cielo!![7]

 

 

YA LLEGO CANTANDO

 

            ¡Oh, Priego del agua!

¡Oh palmito blanco!

¡Oh ramo de almendro florido!

¡Oh encanto!

Ya llego, ya llego,

cantando, cantando,

como un jilguerillo

feliz, a tus campos.

 

Verbena es  mi coche.

Pianillo alocado.

Álbum de piropos

volando, volando...

 

... Ya está repicando

mi corazoncillo

su crótalo grana

como un gitanillo.

 

Todo es alegría...

Mi pecho chiquillo

rompe la campana

de su algarabía.

 

                       ¡Oh sierras!  ¡ Oh valles!

¡Oh mares de plata!

¡!Oh tierra escarlata

de mis olivares!...

 

¡Oh rostros morenos

flores de canela.

Arroyos y ríos

que regáis mi tierra!

 

Ya llego... Ya llego.

Ya estoy a tu vera

bañando mi alma

en tu blanca azucena.

¡Oh, cuna hechicera!

 

            Un canto de olivos

me abraza con fuerza

y ríe el cerezo de la primavera.

Las lindes, vestidas

de rosas, parecen

alegres chiquillas

que a vivir comienzan.

 

El cielo reluce

cual luna lunera.

Los aires son puros

¡Ya estoy en mi tierra![8]

 

 

CANTO A LAS FUENTES DEL ADARVE

Al Periódico "Fuente del Rey", gala de Priego.

 

               I

(PUERTA DEL SOL)

 

¡Oh, plateresca linfa divina

que en chorro diamantino desgranas

suspiros de añoranzas lejanas

en tus perlados versos de Ondina!

 

¡Oh, rumorosa y fértil madrina

de cumbres, fortalezas, campanas...

De fructuosas tierras huertanas

regato en soleá y granaína!

 

Tamborilera en mi corro niño,

chasqueo de besos, sueño de amores,

rescoldo y ventanal de mis viejos.

 

Reverberito azul-verde-armiño,   

abriéndose en mis ojos surtidores         

cuando te digo: ¡Adiós!, ...desde lejos.

 

               II

(LA FUENTE DE ENMEDIO)

 

¡Oh, corazón abierto de Priego

al anchuroso campo celeste!

¡Oh, sonoroso abrazo campestre

de jara, olivo, rosa y espliego!

 

Se está quemando mi ala en el fuego

gris de la ausencia letal Oeste,

sin que el divino Orfeo me preste

tu flauta de agua, canto labriego.

 

Tu bordoneo, rosa lunera

de vino y menta, de nieve y llama,

es siguiriya, amor, jabera...

 

Sierra, Angostura, luz y oriflama.

¡Garganta rota de Petenera

que al emigrante busca y reclama!

 

                 III

(FUENTE DEL ERMITAÑO)

 

De larga bata festoneada,

sales de La Baranda al Castillo,

rompiendo el aura con tu tanguillo,

ebria de flores y albura, alada.

 

Y de jazmín y azahar, aromada,

llenas de arpegios mi cantarillo,

cuando la alondra y el jilguerillo

hablan de amores en la enramada.

 

Y en las mañanas primaverales,

al repicar de los campaneros

bailas de gozo con la campana.

 

¡Y copias cielos angelicales

cuando salmodias a los luceros

en mis oídos de provinciana![9]

 

 

A LA FUENTE DEL REY,

desde la ausencia

 

                    I

Desde la ausencia, oigo tus rumores

parleros, cantarinos, quejumbrosos,

cual seductores, áureos y armoniosos

campaniles, plata-cristal de amores.

 

Un susurro de anhelos soñadores,

arranca de mis centros silenciosos;

¡cien mil amaneceres luminosos,

ebrios de salmos y de ruiseñores!

 

...¡Mis labios son morenos segadores

imantados al chorro de frescura

que brota de la entraña de la tierra!

 

Tú, rosario de besos seductores,

¡catarata de rosas y de albura,

do se bañan las Ninfas de la Sierra!

 

                    II

Fuente de inspiración y sinfonía,

multiforme criatura, rosa alada,

órfica lira, plenilunio, hada,

flecha de luz y aljibe de ambrosía.

 

Opimo manantial, pensil, poesía,...

petenera y bordón de la Cañada.

Linfa espléndida, diáfana, impensada,

flauta, caricia y flor en perlería.

 

Arrullo en mi vagido, suave canto,

nardo y clavel en mis febriles sienes.

¡Oréade de los tres versos volantes!

 

...¡Rompes por soleares el quebranto,

serviola sin par de mil vaivenes,

cuando cantan llorando los amantes!

 

                    III

¿Duermo?, ¿velo?... ¡Dejadme abandonada

y absorta en mi delirio azul divino

de crótalos argenteos zafirinos,

por los senderos de la madrugada!...

 

Un orfeón de Piérides doradas

y dos níveos corceles neptuninos

ponen alas al carro del Marino

¡guitarra de gargantas plateadas!

 

Tritón se agita, salta, se derrama,

ansiando arrebatar tridente y bridas

al bravío titán, dios de los mares.

 

Juega el alma con sílfide en la rama,

y Alseides, Hénides y Nereidas,

hacen de arpegios nítidos collares[10].

 

 

FUENTECILLA DEL CEMENTERIO

 

Un ronco son de robles quejumbrosos,

desgranas, plañidera conmovida,

lucero agónico en la noche ungida

de salobres adioses y sollozos.

 

¡Oh, cabecera de los dolorosos

séquitos! Elegíaca despedida,

temblor de amor, plegaria estremecida

que sabe de los días tenebrosos.

 

Escarcha derretida de la dalia,

savia de adelfa, endrino y limonero,

murmurando el recóndito secreto

 

del cáncer, el martelo, la cefalea,...

o el silencio letal de aquel viajero...

que le llevó a dormir bajo el abeto[11].



[1] Adarve, 1-10-1978. II Época. Número 58. Página 9.

[2] Adarve, 15-2-1977. II Época. Número 19. Página 10.

[3] Adarve, 1-11-1980. II Época. Año V. Número 108. Página 11.

[4] Adarve, 15-9-1980. III Época. Número 105. Página 11.

[5] Adarve, II Época. Agosto y septiembre de 1978.

[6] Madrid, abril 1976. Adarve, 15-5-1976. II Época. Número 1, página 10.

[7] Adarve, 1-15 de abril de 1984. II Época. Año IX.  Página 10.

[8] Adarve, 1-9-1977. II Época. Número 31 y 33.

[9] Fuente del Rey, noviembre 1985, número 23, página 12.

[10] Fuente del Rey, agosto 1985, número 20,  página 13.

[11] Fuente del Rey, noviembre 1987, número 47, página 13.





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