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12.067. CARCABUEY EN EL ARCHIVO DE LA REAL CHANCILLERÍA DE GRANADA. (Trabajo de campo).

 




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desde el 1 de mayo 2007
Poemas a Priego - Poesía

AL PUEBLO DE PRIEGO (y otros poemas)

Varios poemas del sacerdote prieguense José Serrano Aguilera, tomados de su libro "Hacia Dios".

JOSÉ SERRANO AGUILERA



 

        AL PUEBLO DE PRIEGO

              Lo que siento

 

Al culto pueblo de Priego,

que es el que me vio nacer,

vengo hoy por acceder

a un cordialísimo ruego,

al que debo obedecer.

 

De las peñas escarpadas

de un pueblo que está a mi cargo

llegué a estas bellas moradas

por un camino muy largo

de muy diversas pisadas.

 

Y al hallarme en un lugar

para mí tan encumbrado,

estoy con gusto y agrado

que debo exteriorizar,

pues estoy a vuestro lado.

 

Pero, al pensar que aquí estáis

los ojos puestos en mí,

que fervientes me escucháis

y cosa buena esperáis,

creo que la fama perdí.

 

Porque no puedo traer

del peñón donde yo moro

ningún precioso tesoro

de la ciencia del saber,

ni de las Musas el coro.

 

(Perdido en la agreste altura

buscando los pecadores

perdí la literatura

y nada de primores.

Mi voz es  agria y oscura).

 

Por eso en esta velada

de poetas laureados,

de oradores señalados

de justa fama ganada

y de artistas inspirados,

no que he de decir,

que es mucho lo que quisiera,

pero no lo puedo urdir.

El tiempo corre y no espera

y era preciso venir.

Aquí, pues, ya me tenéis

ansioso de complacer.

Grandes cosas no esperéis,

mas algo os he de leer.

Mucho es lo que merecéis.

 

Perdonad mi atrevimiento

porque ya no sé cantar.

Lanzo mi voz por el viento

y así comienzo a expresar

lo que dentro de mí siento.

Siento gusto y alegría,

siento más bella poesía,

siento amor y gratitud,

en el pueblo donde mora

la dulcísima Señora,

la Virgen de la Salud.

 

Porque es  bueno, porque es sano,

porque aquí está como hermano

el que llega a su confín,

porque tiene cosas bellas

y purísimas doncellas

son candor de serafín.

Porque tiene nobles hijos

en el  bien sus ojos fijos

y de noble corazón,

porque sigue las pisadas

de sus padres heredadas

y su noble orgullo son.

Porque tiene un suelo ameno

de belleza siempre lleno

y hermosuras sin igual,

porque tiene la poesía

y el honor y la hidalguía

como prenda natural.

Porque tiene grande historia

de inmortal y eterna gloria,

porque bueno siempre fue,

porque aquí nunca arraigaron

las semillas que sembraron

enemigos de su fe.

Porque tiene madres buenas

de virtudes siempre llenas

y de hondísima piedad,

que a sus hijos educaron

en la f e que les legaron

patrimonio de verdad.

Porque reza, porque canta

porque estudia y adelanta

y ansía tener instrucción,

porque crece y se mejora,

porque llora cuando llora

con sin par resignación.

Porque tiene un Padre amado

que por él fuera azotado

y llevó a un monte la cruz,

porque tiene un gran tesoro

estimable más que el oro,

que es su amor al buen Jesús.

Porque es noble, porque es bueno,

porque es bello, honrado, ameno,

porque es franco y es formal,

es trabajador y activo,

justo, fiel, caritativo,

cristiano, alegre y leal.

Porque sí, porque es mi patria;

yo la estimo, yo la adoro,

yo la llevo cual tesoro,

que en el alma germinó

la f e por doquiera

y no encuentro en la ancha esfera

pueblo como el mío, no.

Si algún día en mi conciencia

la Divina Providencia

me llevase lejos de él

yo jamás lo olvidarla,

siempre, siempre le amaría,

siempre yo le fuera fiel.

 

Y muy lejos de sus lares

entonara sus cantares

con gratísima emoción

y entonara con cariño

lo que aquí aprendí de niño

y educó mi corazón.

Madre santa, madre amada,

estás en la morada

de la Eterna Beatitud,

que gozas en el cielo,

porque siempre en este suelo

practicaste la virtud.

Oye a un hijo agradecido,

que te alaba arrepentido,

porque te hizo bien sufrir

y agradece tus cuidados

y los frutos que sembrados

en él dejaste morir.

Patria, patria, no abandones

el honor de tus blasones,

la pureza de tu fe,

porque digan los mortales

cuando estudien sus anales:

"Como antes siempre fue".

 

 

LAS CAMPANAS DE SAN FRANCISCO

 

¿Qué le pasa a la campana

del amado San Francisco,

que no toca como debe

y es un pizco

de cortillo cada toque,

y aunque pruebe

a tocarla sea quien sea,

no voltea,

ni le toman el emboque

y el toque sale tan feo

sin sonar aquel teo, teo,

que tocaba Felipillo,

el que parecía tontillo,

y un chiquillo

y que tan bien la tocaba

que es que hablaba

en sus manos la campana

y se oía

en muy grande lejanía:

en la Dehesa de la Villa,

camino de Almedinilla,

y otros puntos,

y aunque tocase a difuntos

penetraba,

y bordada se quedaba

en los aires la armonía

y hasta la gente venía

más ligera parecía

y con mayor alegría?

 

Hermandades:

Si la cuerda o la madera,

la garrucha o lo que quiera

están rotas, non fullades,

remediar lo que pudiérades

que valientes habéis sido

en el tiempo transcurrido

y seréis en el mañana,

porque suene la campana

con su natural sonido[1].

 

 

      PRIEGO DE CORDOBA

 

Se asienta Priego al pie de una montaña

cuyo nombre Tiñosa siempre ha sido.

Grandiosas moles de la antigua España

brotan de sí como de blanco nido;

sus torres y castillos que la saña

del viento desafían embravecido,

recuerdo son de nobles y valientes,

que admiran a sus buenos descendientes.

 

Está de alegres huertas rodeado

que aspecto encantador le dan y ofrecen;

de lindos edificios adornado,

que al sabio artista admiran y envanecen;

en su cielo sereno y despejado

jamás los aquilones se enfurecen;

que es la tierra feliz de la poesía

y en ella todo es bien, paz y alegría.

 

Floridas sierras donde el alba asoma,

y agrestes picos donde el sol se muere;

la vega al Norte con su hermosa loma

y al sur la mole que las nubes hiere;

y dando a todo vida y rico aroma,

regatos mil que observará el que fuere,

manantiales, fuentes cristalinas,

y ríos de abundantísimas salinas.

 

Mesetas, montecillos y cañadas,

declives, peñascales y llanuras,

campiña, sierra, huertas, hondonadas,

terrenos de labor y de espesuras,

hermosas fincas de recreo, majadas...

hay todo en esta tierra de hermosuras;

lo mismo crece la gentil palmera,

que la gigante encina o fría noguera.

 

Y en medio de este cuadro misterioso,

encerrado en un marco de montañas,

se asienta Priego en su meseta airoso,

cual rey que ejecutó nobles hazañas;

y cual hijas a padre bondadoso

rodéanle aldeítas y cabañas,

que le rinden su néctar abundante,

sus aves y su fruto exuberante.

 

El monte del Calvario lo corona

con sus cruces, sus lirios y su ermita

donde la Virgen reina por Patrona

que al alma ampara y sus pesares quita;

donde el Jesús la bendición nos dona,

al pueblo entero que a sus pies se agita

dando sus campos frutos por encanto

con esta bendición del Viernes Santo.

 

A este monte del Gólgota sagrado

sube el pueblo siguiendo al Nazareno;

y por amor al Dios crucificado

lleno de oprobios, de trabajo lleno,

llevan muchos con fe y pie descalzado

sin temor a lo bravo del terreno

sobre sus hombros cruces muy pesadas

de durísimos leños fabricadas.

 

A sus pies está el nido caprichoso

de la Cubé que forman piedras duras,

hechas encaje y laberinto hermoso

de filigranas y otras mil figuras

admirable recinto y portentoso

de columnas, arañas y molduras;

templo que alaba del Creador el nombre

pues no intervino en él mano del hombre.

 

Y tanta huerta y hermosura tanta

se ven desde el adarve de sus muros;

la vega llena de árboles y plantas,

los altos montes de guijarros duros,

los caminos que ostentan cruces santas,

el agua limpia de remansos puros,

las torres por los moros levantadas

y en los montes más altos colocadas.

 

Allí nacen las aguas abundantes

a los pies de la Virgen Soberana,

que por caños y ríos serpenteantes

llega a las casas cristalina y sana.

Los hijos de mi pueblo tan amantes

a la noche, a la tarde, a la mañana,

se descubren y rezan a María

delante de su fuente todo el día.

 

Y porque tenga el rey también su gloria

y honor le dé mi pueblo tan sincero,

otra fuente erigióle en su memoria

que es el orgullo de mi pueblo entero,

ese timbre añadió sobre su historia.

De la fuente se admira el extranjero

viendo sus ciento y treinta y cuatro caños.

 

A la sombra sentado en los escaños

el dios Neptuno de tridente armado

en su carroza acuática camina,

y Anfitrite su cuerpo rodeado

de gigantesca sierpe atroz, marina,

que el liquido cristal arroja airado

hasta las copas donde el ave trina,

arrastrado, entre cuatro saltadores,

el carro, dos caballos nadadores.

 

Se encuentra a la cabeza de la fuente

el león que furioso allí pelea

con la escamosa y la feroz serpiente

de cuya boca un gran raudal chorrea;

dos cascadas dividen la corriente;

y porque todo artístico allí sea,

el gran monstruo de fauces insaciables

traga tanto caudal de aguas potables.

 

¿Qué diré de su Adarve portentoso,

balcón capaz de cuatro mil vivientes?

¿De su alcazaba, do luchó furioso

el bravo moro con cristianas gentes?

Cuatro veces triunfó e ignominioso

cuatro veces ganáronle valientes

El Santo, Alfonso onceno, brava fiera

Gómez Suárez, Fernando el de Antequera.

 

Sus templos joyas son de arte preciadas,

sus imágenes son de Alonso Cano,

sus calles a los santos dedicadas,

sus cálices de oro mejicano,

sus caminos con cruces enclavadas,

sus casas con Jesús por Soberano;

todo respira allí fe y cristianismo

que el soplo no llegó del socialismo.

 

La fe en Jesús el Nazareno amado

arraigada en los pechos allí existe

y es el Patrón, el Padre idolatrado

que de frutos sus campos siempre viste

nunca jamás el pueblo le ha invocado

en contagio, desgracia o suerte triste,

que no le haya Jesús favorecido,

y aliviado el dolor del desvalido.

 

Allí van los Hermanos de la Aurora

alabando a la Virgen sin mancilla,

y de la noche en la más alta hora

cuando la estrella titilando brilla,

rompe el aire la música sonora

que al alma encanta y suena a maravilla

y a los cielos se eleva la armonía

cantando las grandezas de María.

 

Así mi patria tan sencilla vive

y ojalá que por siempre así viviera

así su historia sola allí se escribe,

separada doquier de Europa entera,

así sus glorias a su nombre adscribe

y aumenta el resplandor de su bandera

así pueblo tan cristiano,

trabajador, honrado, fuerte y sano.

...................................

 

Escogido rincón de Andalucía

vergel ameno de belleza tanta

patria de la honradez y la hidalguía

patria también del bardo que te canta

yo te saludo con el alma mía

en ti de Dios se ve la huella santa

y dichoso el que gozó de tu cariño

y el manto de Jesús besó de niño.

 

Patria del alma, mi edenial encanto

que en ti encierras tesoros de poesía

que tienes patriotismo y amor santo

que en ti reina la gracia y la alegría

ya que estamos tus hijos bajo el manto

de Jesús y su Madre noche y día

yo quiero que cual antes siempre creas

para decirte así: BENDITA SEAS.

 

 

   RECUERDOS DE ANTAÑO

 

Ayer por la tarde

estuve en el campo,

en la casería

frente del Calvario,

allí en Las Galanas,

que a tó el pueblo lo tienen debajo.

Allí no hay cerezos,

allí no hay manzanos,

ni albaricoques,

ni güenos membrillos, ni ciruelos tampoco ú duraznos.

Y no hay hortalizas,

ni arroyos regando,

ni albercas, ni fuentes,

que tó es de secano.

Na más que olivares,

na más que polvazo,

na más que zumaque,

gatunas pinchando,

albarrás, grameales, jerrizas...

y un pujar de trigo,

que lo están segando.

Pero me paece

que aunque el sitio sea feo y de secano

es un sitio fresco

y bien ventilao,

un sitio mu hermoso,

porque está algo alto

y tiene unas vistas,

que ni el Perineo,

ni otros más mentaos.

Se ve La Tiñosa,

sus picos, sus tajos,

la sierra Albayate,

la e Leones, Azores y Campos,

La Jesa e la Villa,

el río Salao,

la Vega, sus güertas

la Torre, Los Praos...

Tuitico se ivisa

dende allí e lo alto,

que una vista má güena que aquella

hay en pocos laos.

Pero naica de esto

me llamó la atención al mirallo,

que sólo, solico

me llamó la atención un muchacho,

que en un silloncico

estaba tumbao,

durmiendo a la larga

con su cara de risa y la mano

puesta en la mejilla,

que paecía meramente un peazo

de nieve, que a rosas

se hubiera juntao.

¡Qué pelo tan rubio!

¡Qué cutis tan branco!

¡Y qué saluabre!

¡Y qué colorao!

¡Y cuidiao que es probe,

que ni jatealo

puee su mae siquiera,

ni comer cosa güena un bocao!

¡Cuidiao que es cosa

que pide pensalo!...

Y los señoricos

con tantos cuidiaos

están cuasi siempre

cuasi siempre malos,

buscando boticas

y siempre ocupaos

con las melecinas,

al meico llamando

u diendo mu lejos

por ahí a los baños

¡Vamos, si eso es cosa

que pide pensalo!...

Yo igo que eso

sólo es Dios el que puee gobernallo.

Yo igo que eso

es la cruz que tó el mundo llevamos.

Que a los probes, que no tienen

les da Dios salú,

pa que puean ganallo,

y a los ricos, que tienen de to,

les da enfermeaes,

pa que sufran algo[2].

 

 

PRIEGO Y SUS AMORES

 

Tiene Priego bellezas naturales,

que en su recinto Dios ha derramado,

y de sus buenos padres ha heredado

la Fe y valores espirituales.

 

Con amor y constancia siempre iguales

la rica herencia el pueblo ha conservado,

y su timbre de gloria más preciado

es de la Iglesia ser hijos leales.

 

Mas esta prez y gloria no tendría

y su carácter y valor perdiera

lo mismo que su historia perdería,

 

(y entonces Priego terminado fuera),

si no amase a su Madre, que es MARÍA,

y por Padre a JESÚS ya no tuviera[3].

 

 

CHACHA, ¿VAMOS A ANDAR EL VÍA-CRUCIS?

 

Yo las vi aquella tarde subiendo

la cuesta pesada

de aquel monte bendito do extiende

la Cruz sacrosanta

sus brazos que llenan

de dulzura de amor y esperanza.

Yo las vi meditando amarguras,

recordando en el fondo del alma

crueles tormentos

del Dios-Hombre que allí se inmolara

yo las vi meditando las cruces

rezar la Vía-Sacra.

Abajo en el pueblo

la gente gritaba

vendiendo garbanzos

vendiendo avellanas,

cambiando guiñapos

por hoja de lata,

riñendo al muchacho,

llamando a la Juana

y sumida en sus tratos de siempre

y en su siempre constante algazara.

La tarde era fresca

y allá en lontananza

las nubes de oro

y el cielo de plata,

la lista ondulante

de la alta montaña,

la cinta del río,

la vega alfombrada,

el trino ligero

del ave que pasa,

la brisa olorosa

con tomillo y con mies perfumada,

una triste dulzura infundían

y un secreto decían al alma,

que pensando yo así me estuviera,

pensando y mirando,

la vista elevada

mirando hacia el Cielo,

pensando en mi Patria...

Yo las vi aquella tarde subiendo

la cuesta pesada,

meditando crueles tormentos

allí en la Vía-Sacra:

abajo en el valle

el pueblo gritaba

y yo dije dichosas mil veces

dichosas las almas,

que del mundo perverso se abstraen,

que del mundo no quieren las gracias,

dichoso aquel grupo

que rezando allí va la Vía-Sacra.

 

 

MI TIERRA DE PRIEGO

 

¿Cómo no han de ser poetas

si es tierra privilegiada

la que habitan mis hermanos

en los campos de mi patria?

¿Cómo no han de ser poetas

si allí para serlo basta

vivir con sus habitantes

observar sus panoramas?

La riqueza de sus vegas,

la abundancia de sus aguas,

lo profundo de sus valles,

la altura de sus montañas,

lo imponente de sus sierras

con sus tajos, sus cañadas,

sus vergeles naturales,

sus mesetas y recachas,

lo florido de sus huertas,

arboledas y enramadas,

tienen tanto de poesía,

tienen hermosuras tantas

que parece un paraíso

la extensión de su comarca.

Cada palmo de terreno

brinda perspectivas varias.

Ya mesetas, ya declives,

ya cerrillos, ya cañadas,

ya montículos, ya lomas,

ya nacimientos de aguas,

ya bravíos peñascales,

ya praderas alfombradas,

ya tierras de regadío,

ya sierras hoscas y bravas.

Y entre tantas variedades

una infinidad de plantas,

desde el tomillo oloroso

a la encina centenaria,

desde la humilde violeta

que allí nace sin sembrarla

a la noguera sombría

de enormes y extensas ramas,

los tejidos de los prados

como ricas filigranas,

las coronas de los montes

por la nieve blanqueadas

escondidas en el vientre

de las gruesas nubes pardas.

No es posible, patria mía,

expresar belleza tanta.

Yo la siento y no la puedo

describir con la palabra.

En la fresca mañanita,

cuando apunta la alborada

y me subo por tus sierras

para ver los panoramas,

y a mis pies tengo Ias nubes

y los pueblos como charcas

donde habitan los mortales

encerrados en sus jaulas

y ensancha mis pulmones

del romero la fragancia,

y mi música es el trino

que al levantarse desgrana

en los aires la vegeta

el jilguero cuando pasa,

el silbido de la mirla

que se esconde entre las zarzas,

el graznido de los buitres

que a la altura se levantan

y que surcan los espacios

como el mar surca una barca,

y los abaten y cortan

con los remos de sus alas;

cuando alegran mis oídos

y su música regala

el balar de los corderos,

el chasquido de las ramas

que al rumor acompasado

de los golpes de las hachas

en la limpia de los montes

las derriban y desgajan,

el mugir de los ganados,

el vibrar de la campana

que con eco muy lejano

toca la oración del alba,

el rumor de las esquilas,

el cencerro de las vacas,

o el cantar de tus pastores

que ya tus montes escalan;

y me abismo en el silencio

de tus cumbres empinadas

y despunto los romeros,

y resbalo en la chinarra,

y me abismo en las visiones

que se ofrecen a mis plantas.

Yo lo digo: no hay un gozo

que me llegue más al alma;

yo me siento en ti poeta

yo me siento en ti con ganas

de cantar todo lo bello

que el Creador en ti encerrara.

Yo me explico entonces

como tantos poetas te guardas

en el seno de tus montes

o detrás de tus manadas.

Yo me explico entonces

como son alegres camaradas

y optimistas y risueños

los que pueblan tus comarcas.

Yo me explico como ríen.

Yo me explico como cantan.

¿Cómo no han de ser poetas

los que habitan en mi patria

si les entra por los ojos

y lo llevan en la entraña?



[1] Adarve, 27-9-53. Año II. Número 52. Página 6.

[2] Priego, 13 de julio 1910. Adarve, 6-112-52. Año II. Número 10. Página 2.

[3] Adarve, 17-5-53. Año II. Número 33. Página 5.





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